Hoy, en el emblemático Conde de Godó, Carlos Alcaraz ha llegado a Barcelona con una ilusión renovada. El joven murciano, que ya se ha hecho un nombre en el mundo del tenis al ganar siete grandes títulos, no oculta su ambición por recuperar el número uno mundial. Lo logró pasar a manos de Jannik Sinner tras su victoria en Montecarlo, y ahora ve esta semana como una oportunidad dorada.
Una batalla emocionante
Alcaraz ha sido claro al respecto: «Poder ser número uno si gano aquí es una motivación extra». Él sabe que debe luchar duro para conseguirlo, y la rivalidad con Sinner le motiva a seguir mejorando. «Es un alivio no encontrarme con él en todos los torneos», dice con sinceridad, aunque reconoce que tenerlo enfrente también le hace crecer como jugador.
El campeón reflexionó sobre su reciente derrota en Montecarlo. Asegura que han establecido un plan de entrenamiento para pulir algunos detalles y llegar lo mejor preparado posible. «No son grandes cosas, son pequeños detalles», comenta, y añade que este tiempo libre le permitirá recargar energías antes de enfrentar a Otto Virtanen en su debut.
Carlos también compartió su opinión sobre Sinner y cómo está evolucionando en tierra batida. «Me alegra verlo mejorar; es el tipo de rival que me obliga a dar lo mejor de mí», señala. En definitiva, para Alcaraz cada partido es una nueva oportunidad para demostrar su valía y seguir soñando con ser el número uno del mundo nuevamente.

