En Indian Wells, Carlos Alcaraz, el joven fenómeno del tenis murciano, ha vuelto a demostrar su talento al superar a Arthur Rinderknech en un encuentro lleno de tensión. Tras perder el primer set, Alcaraz se levantó con fuerza y acabó imponiéndose por 6-7, 6-3 y 6-2, manteniendo su racha perfecta contra el francés. Pero más allá de los números, lo que realmente importa son las emociones que transmite en la pista.
La presión de ser el rival a batir
Después del partido, Alcaraz no dudó en abrirse sobre lo que siente al ser constantemente considerado el rival a vencer: «A veces me cansa sentir que juego contra Roger Federer en cada ronda. Parece que todos están jugando a un nivel increíblemente alto cuando están frente a mí. No sé si es solo una sensación mía, pero es algo que me preocupa».
El tenista murciano sabe que lleva una diana en la espalda y que sus oponentes sienten la necesidad de darlo todo para poder ganarle. En sus palabras se nota esa mezcla de admiración y presión: «Creo que ellos piensan que si no juegan a ese nivel no tienen ninguna oportunidad». Esa mentalidad le lleva a luchar constantemente por imponer su estilo y mantener la calma ante cualquier adversidad.
Al hablar sobre el partido contra Rinderknech, Carlitos reconoció haber tenido momentos difíciles: «Estaba enfadado conmigo mismo porque perdí varias oportunidades clave. Pero entendí rápidamente que tenía que seguir luchando; sabía que tendría más chances». Su capacidad para recuperarse ante la adversidad es admirable y muestra por qué está donde está.
Por último, entre risas compartió una anécdota familiar: su hermano ganó un premio popular como el entrenador más atractivo del circuito. «Sabía que lo había ganado; estaba más nervioso que yo durante el torneo», comentó con una sonrisa.

