Indian Wells fue testigo este lunes de un emocionante regreso. Novak Djokovic, el serbio que ha sido un gigante del tenis, se presentó en la tercera ronda del Masters 1000 para enfrentarse al estadounidense Aleksandar Kovacevic. Con casi 39 años a sus espaldas, Djokovic logró superar a su rival con un marcador de 6-4, 1-6 y 6-4, poniendo fin a una racha de nueve años sin alcanzar los octavos de final en este torneo tan emblemático.
Un regreso lleno de historia
¿Quién diría que el nombre de Djokovic seguiría resonando con tanta fuerza en el Tennis Garden? A pesar del paso del tiempo y algunos problemas físicos evidentes durante el partido, como sus gestos de dolor y estiramientos poco comunes entre los tenistas, Nole supo manejar la situación con astucia. La última vez que estuvo en esta fase del torneo fue hace casi una década, y eso se siente. Para encontrar su último título aquí hay que retroceder hasta 2016, una eternidad para alguien que ha cosechado más récords que muchos otros jugadores juntos.
En este encuentro matutino –y sí, ¡a las 11:00!– Djokovic se convirtió en el segundo jugador más longevo en llegar a los octavos de final del torneo, solo superado por Ivo Karlovic. ¿Y qué decir de Kovacevic? El chico mostró un buen nivel pese a su ranking y sorprendió al público cuando tomó ventaja inicial. Pero si algo sabemos es que no se puede subestimar la experiencia de un campeón como Djokovic.
A lo largo del partido, pudimos ver cómo Djokovic hablaba constantemente con su entrenador mientras lidiaba con molestias físicas. Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo del desempate, tiró de toda su sabiduría tenística y demostró por qué es considerado uno de los mejores: una rotura clave le aseguró su paso a la siguiente ronda. Con la mirada puesta ahora en posibles semifinales contra Carlos Alcaraz o quien sea su próximo rival entre Jack Draper y Fran Cerúndolo, está claro que Novak sigue siendo un competidor temible incluso después de tantas batallas sobre la pista.

