Rafa Jódar, ese joven tenista que sigue haciendo camino en el mundo del deporte, ha tenido un nuevo capítulo en su historia. A pesar de que comenzó la semana con una victoria convincente frente a Cameron Norrie en el Open 500 de Acapulco, su viaje se detuvo abruptamente en los octavos de final. Fue allí donde se encontró con Terence Atmane, un jugador galo que no le dio tregua y lo superó con un marcador de 6-2, 4-6 y 6-1 en apenas 1 hora y 41 minutos.
Una oportunidad perdida
Aunque Jódar sigue escalando posiciones y estaba soñando con colarse entre los cien mejores del mundo, esa meta tendrá que esperar un poco más. Al finalizar este torneo, se espera que su ranking baje al puesto 102, a solo unos puntos del codiciado ‘top100’ que actualmente ocupa Vilius Gaubas, quien ha demostrado ser una piedra en el zapato tras llegar a cuartos como ‘lucky loser’. La próxima oportunidad para sumar puntos llegará pronto: será en la fase previa del Masters 1000 de Indian Wells.
Aunque Atmane es conocido por su experiencia en pistas duras —fue semifinalista en Cincinnati el año pasado— no podemos olvidar la racha impresionante de victorias que lleva Jódar esta temporada. Con dos triunfos más que incluso Carlos Alcaraz hasta ahora, hay mucho potencial por explotar. Pero por hoy, toca reflexionar sobre lo ocurrido y seguir adelante. Estamos seguros de que este joven madrileño volverá más fuerte.

