La historia de Tara Moore, una tenista británica que ha pasado por un auténtico calvario, ha dado un giro inesperado. Tras ser suspendida provisionalmente por un positivo en boldenone, una sustancia que se encontró en su organismo, esta jugadora de dobles ha decidido no quedarse callada y ha presentado una demanda contra la WTA reclamando nada menos que 20 millones de dólares.
Todo comenzó en abril de 2022, durante un torneo en Bogotá. En ese momento, Tara alcanzaba el puesto 77 del ranking WTA y su vida deportiva parecía ir viento en popa. Sin embargo, el control antidopaje le jugó una mala pasada y fue suspendida. Después de casi dos años de lucha legal, finalmente logró demostrar que la sustancia había entrado en su cuerpo a través de carne contaminada.
Una batalla legal sin cuartel
A pesar de su exoneración inicial, el organismo antidopaje del tenis (ITIA) decidió apelar al TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), logrando revertir esa decisión y así imponerle una sanción de cuatro años. Es aquí donde la situación se vuelve aún más complicada: Tara argumenta que la WTA no advirtió a los jugadores sobre los riesgos asociados con la carne contaminada en Colombia, algo que ya había sido señalado anteriormente en otros torneos.
Con este panorama, Tara no se quedó cruzada de brazos. Decidió tomar acción legal porque entiende que no solo juega su futuro deportivo; también se trata del reconocimiento a su nombre y reputación. Esta es una historia sobre justicia y resiliencia en un mundo donde muchas veces parece que los grandes organismos no tienen en cuenta las voces individuales.

