Andrey Rublev, el ruso que ocupa el puesto número 18 del ranking ATP a sus 28 años, se encuentra en Dubái para participar en un torneo de categoría 500, donde ha sido designado como el quinto cabeza de serie. Antes de su esperado debut contra Valentin Royer, Rublev se sienta a charlar con nosotros y comparte sus pensamientos sobre cómo se siente actualmente en la pista.
Un cambio significativo en la competición
La semana pasada, durante su enfrentamiento en Doha con Carlos Alcaraz, Rublev tuvo una revelación. «Aprendí muchas cosas», comenta con sinceridad. «Es el primer partido en el que me sentí realmente competitivo desde la línea de fondo contra él. En los partidos anteriores, como aquel que gané en Madrid o cuando le saqué un set, todo dependía más de si Carlos jugaba mal o si yo tenía un buen día. Pero esta vez fue diferente; pude mantenerme al ritmo y aguantar la intensidad».
El tenista explica que no solo sintió una mejoría personal, sino que también notó que podía competir cara a cara con Alcaraz. «Antes, si no terminaba el punto rápido, no tenía oportunidad. Pero en Catar fue distinto; pude defenderme y jugar puntos largos sin sentir la necesidad de apresurarme». Esta experiencia lo ha hecho reflexionar sobre lo cerca que está de alcanzar su máximo potencial.
Cuando se le pregunta sobre si ve a Alcaraz como imbatible actualmente, Rublev responde sin titubear: «Es una pregunta para él; está ganando todos los partidos. Mi objetivo es querer vencerle y ser lo suficientemente competitivo para ganar títulos. No puedo pensar que es invencible; tengo que creer en mí mismo».
Aparte del tenis, hay otro aspecto importante para Rublev: jugar en Dubái tiene un sabor especial para él porque aquí siente el apoyo incondicional de los aficionados rusos. «Para mí es casi como estar en casa», confiesa mientras sonríe al recordar cómo algunos fans locales también le animan.
Por último, Rublev habla sobre su relación con Marat Safin, quien fue su ídolo y ahora es su entrenador: «Si alguien me dice cuando era joven que Marat iba a ser mi entrenador… ¡no me lo habría creído! Es un gran tipo y me ha dado valiosos consejos», comenta agradecido.

