En una jornada marcada por la emoción del tenis, Stan Wawrinka ha compartido sus pensamientos tras su victoria en el Open 500 de Doha. Con la mirada puesta en sus compañeros, no ha podido evitar referirse al ascenso meteórico de Carlos Alcaraz. «Es el momento de Alcaraz», asegura el suizo, aunque se muestra un poco más cauto al hablar de Jannik Sinner, a quien ve con altibajos.
La presión de tener a Federer cerca
Y es que, como si fuera un guion de película, la presencia del legendario Roger Federer en las gradas añadió un toque especial y algo de presión a la cita. «Roger me avisó que vendría, y debo admitir que siempre trae consigo una carga extra», confiesa Wawrinka. La conexión entre ellos es innegable; han crecido juntos en este mundo del tenis y se han apoyado mutuamente en los momentos decisivos.
Aún así, Stan también reflexiona sobre su propia carrera. A sus 40 años, reconoce que mantener el nivel competitivo es cada vez más difícil: «Todos sabemos que las cosas buenas tienen un final», afirma con una mezcla de melancolía y determinación.
No obstante, mantiene una visión positiva hacia el futuro del deporte. En cuanto a los jóvenes talentos como Alcaraz y Sinner, destaca que ambos están un paso adelante: «Es increíble verles jugar». Sin duda alguna, estos jóvenes prometen mantener viva la llama del tenis durante muchos años más.

