La vida de los deportistas cambia de manera sorprendente una vez que cuelgan las raquetas. Rafael Nadal, el legendario tenista balear, lo está viviendo en carne propia después de poner fin a su carrera profesional a finales de 2024. A sus 39 años y siendo padre de dos pequeños, ahora se permite disfrutar de actividades que antes le estaban prohibidas por el riesgo de lesiones.
El pasado fin de semana, nos sorprendió a todos al compartir una fotografía en sus redes sociales esquiando. Con una sonrisa que traspasa la pantalla, escribió: «Después de 26 años, qué sensación volver a esquiar de nuevo». Una frase que resuena no solo como un simple comentario, sino como un grito al aire sobre las nuevas libertades que ha encontrado fuera del circuito profesional.
Lindsey Vonn se une a la conversación
No pasó mucho tiempo para que la leyenda del esquí Lindsey Vonn respondiera al post. La campeona olímpica, actualmente recuperándose de una lesión sufrida en los Juegos Olímpicos de Invierno, dejó claro su deseo: «Tenemos que esquiar juntos cuando esté recuperada». Y así es como surge una conexión entre estos dos gigantes del deporte; cada uno dejando atrás sus respectivas limitaciones y abriendo puertas a nuevas experiencias.

