En el bullicioso torneo de Dubái, una figura icónica del tenis ha hecho que todos volteen la mirada. Roger Federer, el suizo que ha dejado huella con sus 20 títulos de Grand Slam, decidió pasarse por el evento, no solo como espectador, sino como un amigo fiel. Residente en este emirato deslumbrante, estaba allí para animar a su compatriota Stan Wawrinka, quien anunció que esta será su última temporada antes de retirarse.
Un momento especial entre amigos
Con sus gemelos Leo y Lenny a cuestas —ya con 11 años— Federer no se limitó a ser un simple espectador. Se le vio disfrutando cada instante, compartiendo risas y anécdotas en las gradas. El encuentro de Wawrinka contra Benjamin Hassan prometía ser emocionante, y la presencia del maestro era un guiño cálido a su amigo en un momento tan significativo. Desde siempre, Federer ha manifestado su deseo de ver a sus hijos disfrutar del tenis, aunque lo más importante para él es que hagan lo que les apasione.
Aparte de ser testigo del partido, hay otro aspecto fascinante: Roger es el rey indiscutible de este torneo, habiendo levantado la copa ocho veces. En ese palmarés figuran también nombres españoles ilustres como Nadal o Ferrero. La magia del tenis sigue viva y cada vez que un grande como Federer se asoma al mundo competitivo nos recuerda la pasión detrás de cada golpe.

