La grandeza de Carlos Alcaraz no se mide solo por los trofeos que acumula, sino también por esos gestos que nos hacen recordar que, al final, somos todos humanos. En la reciente final en Doha, el murciano mostró una vez más su calidez y cercanía. Tras un partido emocionante, donde dio lo mejor de sí mismo, no dudó en celebrar con su equipo antes de acercarse a un niño que lo había estado animando desde la grada.
Este pequeño afortunado, con gafas y gorra, nunca olvidará ese momento. Alcaraz le entregó la raqueta Babolat con la que había conquistado el título. Y no es cualquier niño; es nada menos que el hijo del exfutbolista del Madrid, Joselu, quien ahora juega en Catar. Este detalle no solo resalta el buen rollo entre ambos deportistas, sino también la conexión especial que se ha formado entre ellos durante esta semana.
Una relación deportiva única
Joselu estuvo presente para apoyar a Alcaraz desde su llegada a Doha y fue testigo del camino hacia este nuevo éxito. No es fácil encontrar figuras como Carlos, que además de ser número uno mundial, sabe cómo hacer sentir especiales a sus seguidores más jóvenes. ¡Qué bonito es ver cómo el deporte une generaciones!

