El tenis español ha vivido un nuevo revés este martes, y es que Pablo Carreño, nuestro asturiano querido, no ha podido con el reto que le planteó el francés Quentin Halys en el Open 500 de Doha. Tras haber superado con éxito la fase previa, muchos teníamos la esperanza de ver a Carreño brillar en la pista. Pero las cosas no salieron como esperábamos. En un partido intenso, terminó cediendo por 4-6, 7-5 y 6-3.
Halys llegó como ‘lucky loser’, gracias a una renuncia de Alexander Bublik, y aprovechó la oportunidad al máximo. Mientras tanto, Carreño, actualmente en el puesto 123 del ranking ATP y con un pasado brillante donde alcanzó las diez primeras posiciones en 2017, se queda lejos del acceso directo a los torneos más importantes. A día de hoy, está a 53 puntos del belga Alexander Blockx, quien ocupa esa codiciada posición.
Un inicio prometedor pero un final decepcionante
En los primeros compases del partido, Pablo mostró destellos de su calidad. Con un set a su favor y una rotura que parecía prometer más alegrías para él, todo apuntaba hacia una victoria. Sin embargo, Halys se adaptó mejor a las condiciones calurosas de Doha durante las dos horas y veintitrés minutos que duró el encuentro. A pesar de sus esfuerzos y experiencia acumulada en estos años (ya tiene 34), al final se le escapó la victoria entre los dedos.
Los aficionados sentimos ese golpe fuerte al ver cómo otro representante del tenis español caía en esta primera ronda. Además, Jaume Munar también sufrió una lesión en el brazo que lo apartará del circuito hasta después de la temporada de tierra batida. El panorama no pinta fácil para nuestros jugadores.
Así es el deporte: emocionante pero muchas veces cruel. Ahora solo queda esperar que Pablo pueda encontrar su ritmo nuevamente y luchar por volver donde pertenece: ¡en lo más alto!

