La segunda jornada del Open de Australia 2026 nos ha dejado un momento impactante. La canadiense Marina Stakusic, clasificada como la número 127 del ranking, no pudo más y tuvo que abandonar la pista ANZ Arena por los calambres provocados por el intenso calor que azota Melbourne. Fue un espectáculo doloroso: Stakusic se desplomó y requirió asistencia para salir en una silla de ruedas, dejando a todos con el corazón encogido.
Aunque su rival, Priscilla Hon, quien lideraba el marcador 5-3 en la manga decisiva, mostró preocupación genuina al cruzar la red para interesarse por su estado, lo cierto es que esta situación resalta cómo las condiciones extremas pueden jugar una mala pasada incluso a los más fuertes. Y es que este torneo no solo exige habilidad en la cancha, sino también resistencia ante un clima implacable.
Un torneo marcado por el calor extremo
En días como hoy, cuando vemos cómo hasta una recogepelotas cae desmayada por las altas temperaturas, nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a seguir ignorando estos factores? El deporte es duro, pero también debe ser humano. Este tipo de incidentes deberían servirnos de recordatorio sobre lo que realmente importa: cuidar nuestra salud y bienestar antes de cualquier victoria.
A medida que avanzan los partidos, esperamos ver más conciencia sobre estas cuestiones. Porque al final del día, lo que queremos son atletas sanos y felices compitiendo al máximo nivel.

