Fue uno de esos momentos que quedan grabados a fuego en la memoria colectiva. La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París nos regaló una imagen impresionante: Zidane entregando la antorcha a Rafa Nadal. Una escena que, meses después, sigue dando que hablar y no es para menos. En el podcast ‘Served with Andy Roddick’, Nadal reveló detalles que nos dejaron boquiabiertos.
Imagínate estar ahí, sin saber realmente qué iba a pasar hasta apenas diez minutos antes. Eso le ocurrió al propio Nadal. «Recibí una llamada del presidente de la organización preguntándome si quería participar en la ceremonia», contó el extenista español. Sin pensarlo dos veces, aceptó encantado, pero lo que no sabía era que iba a vivir un momento tan especial.
Una experiencia inesperada y emotiva
Nadal nos compartió cómo ese día fue todo menos normal. En lugar de unirse al equipo español como suele hacer, se encontró esperando en una sala pequeña durante media hora, entre el caos y la lluvia parisina. Y justo cuando comenzó a caminar hacia el escenario, le informaron que iba a recibir la antorcha. Con los nervios a flor de piel y las lágrimas asomando, se dijo: «¡para!, este no es momento para llorar; ¡a disfrutar!» ¿No es increíble?
Agradecido como siempre, Nadal expresó su eterna gratitud hacia la organización y al pueblo francés por darle esa oportunidad única: «Recibir la antorcha de Zidane frente a la Torre Eiffel… ha sido uno de los momentos más emotivos de mi carrera», confesó con sinceridad.
No solo eso; también habló sobre las nuevas generaciones del tenis como Alcaraz y Sinner. Se mostró optimista sobre el futuro del deporte: «Carlos es un gran chaval con valores positivos». Y recordó sus épicas batallas contra Federer, reconociendo lo especial que era su rivalidad frente a otros jugadores.
Así es como Nadal se enfrenta a cada nuevo reto: con humildad y emoción. Momentos así son los que hacen vibrar nuestra comunidad deportiva.