El mundo del tenis está pasando por momentos oscuros, y no solo por las derrotas en la cancha. Este es el caso de Arthur Bouqier, un joven tenista francés que, tras recibir una escalofriante amenaza de un apostador, decidió alzar la voz. Todo ocurrió en el Challenger de Thionville, donde se preparaba para enfrentarse a Florian Broska. Hasta ahí, nada parecía fuera de lo normal.
Una amenaza que paraliza
Pero lo que sucedió después es difícil de imaginar. En medio de la tensión prepartido, Bouqier compartió en sus redes sociales un mensaje aterrador que le llegó a su Instagram. En él, el autor no solo apostaba 2000 euros a su victoria por 2-0, sino que también le advertía con palabras brutales: «Si pierdes, te perseguiré a ti y a tu familia».
La angustia era palpable: «Espero que ganes hoy porque si no…», comenzaba ese mensaje lleno de rabia e impotencia. ¿Qué clase de persona se atreve a amenazar así? La presión ya era suficiente como para lidiar con un partido importante; ahora tenía que cargar con esa sombra oscura detrás de él.
A pesar del pánico y las amenazas, Arthur salió a jugar y logró imponerse ante Broska con un sólido 6-3 y 6-4. Pero la victoria fue amarga; ¿realmente se puede celebrar cuando hay tanto miedo acechando?
Las reacciones no tardaron en llegar desde todos los rincones del deporte. Personalidades destacadas como Gil Avérous, ex Ministro de Deportes, condenaron estas atrocidades afirmando: «No podemos permitir que estos actos queden impunes».
Es hora de reflexionar sobre cómo el juego se ha visto ensuciado por apuestas irresponsables y comportamientos intolerables. El tenis debería ser sinónimo de pasión y emoción, nunca miedo ni amenazas. La comunidad tenística tiene la responsabilidad de proteger a sus jugadores y asegurarles un entorno donde puedan competir sin temor.