Vedat Muriqi, el capitán del RCD Mallorca y máximo goleador histórico de la selección kosovar, ha dejado claro que su gran sueño es participar en un Mundial. A sus 32 años, este delantero está decidido a llevar a su selección a la cita mundialista de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. En una entrevista reveladora con FIFA.com, Muriqi expresó: “Me gustaría acabar la carrera jugando un Mundial con Kosovo. Así podría decir que lo he hecho todo y descansar tranquilo”.
Un camino lleno de esperanza
Kosovo se encuentra a solo dos partidos de alcanzar algo histórico. La selección, que apenas tiene diez años de existencia, se prepara para enfrentar los play-offs europeos, comenzando con una semifinal contra Eslovaquia. Si superan este primer reto, jugarían la final en casa, en Pristina, frente a Turquía o Rumanía. Muriqi no oculta su emoción: “La ilusión en el país es enorme. Para nosotros, llegar aquí ya es un gran logro”. Desde sus inicios en 2016, ha sido testigo del crecimiento del equipo.
A pesar de las adversidades iniciales y una dura derrota ante Suiza al comienzo de la fase de clasificación, Kosovo ha mostrado una evolución impresionante bajo la dirección del seleccionador Franco Foda. Han conseguido resultados importantes como vencer a Suecia y han consolidado un bloque competitivo.
Ahora se enfrentan a Eslovaquia, un rival al que Muriqi respeta profundamente: “Tienen grandes jugadores y son muy peligrosos”. Sin embargo, el capitán sigue soñando con una posible final en casa: “Sería una fiesta futbolística”, dice emocionado.
A medida que avanza su carrera, Muriqi también reflexiona sobre el desgaste físico que siente: “Necesito más tiempo para recuperarme”, admite. Pero su ambición sigue intacta; quiere llegar al pico de forma justo para el Mundial antes de decidir su futuro.
A través de esta temporada maravillosa donde lucha por ser el Pichichi junto a grandes nombres como Mbappé o Lamine Yamal—ya lleva 18 goles—Muriqi busca dejar huella no solo como jugador sino como líder de una nueva generación llena de talento. Su objetivo va más allá de las estadísticas; quiere llevar a Kosovo a su primer Mundial y despedirse por todo lo alto.

