El técnico argentino, Demichelis, se enfrenta a un parón por selecciones que no llega en el mejor momento. Después de la dura derrota ante Elche, lo último que quiere un futbolista es quedarse dos semanas sin jugar. En estos momentos difíciles, cada jugador anhela la oportunidad de redimirse lo antes posible. Y más aún cuando el Mallorca está atascado en los últimos lugares de la tabla y sus rivales parecen estar en racha.
Una pausa que no puede ser tiempo perdido
Este primer respiro de la temporada ha llegado tras dejar escapar una final y con un enfrentamiento contra el Real Madrid a la vista. Para Demichelis, estas dos semanas son cruciales. No solo tendrá que lidiar con las ausencias de cinco titulares convocados por sus selecciones, sino que debe aprovechar cada instante para trabajar en varios frentes: pulir su estilo de juego y recuperar la confianza del equipo tras tantas decepciones.
El argentino ha dejado claro que está decidido a seguir su propio camino. Buscar un fútbol más atractivo, donde primen el buen trato del balón y el dominio desde la posesión, son sus metas. Sin embargo, es evidente que los jugadores están luchando por encontrar ese equilibrio entre ataque y defensa; algunas jugadas arriesgadas desde atrás han puesto en jaque al equipo más de una vez.
La presión se siente palpable entre los futbolistas. Antonio Sánchez, por ejemplo, mostró nerviosismo en una posición poco habitual durante el partido en Martínez Valero. Aunque con la incorporación de Pablo Torre han logrado darle más fluidez al ataque, eso no asegura resultados si cada vez que el rival llega cerca del área se convierte en una amenaza inminente.
En este sentido, las palabras de Samu Costa y Muriqi reflejan una pequeña luz al final del túnel: están notando mejoras en su juego colectivo. Pero todo esto queda opacado si ante cualquier adversidad el equipo se desmorona o cae en pánico.
Las próximas dos semanas deben ser utilizadas para construir algo sólido desde las bases; con un sistema efectivo tanto defensiva como ofensivamente. A pesar de las limitaciones por ausencias importantes como Valjent o Muriqi —quien ya podrá volver tras cumplir sanción— el tiempo apremia: quedan nueve jornadas y cada punto cuenta.

