Era uno de esos días en los que todo parece salir mal, y para Vedat Muriqi, el delantero kosovar del Real Mallorca, fue justo eso. En un momento crítico para su equipo, donde cada punto cuenta más que nunca, Muriqi vivió una jornada negra en el Martínez Valero. Tras un partido ya flojo contra el Espanyol, llegó a Elche con la esperanza de redimirse. Pero lo que sucedió allí fue un auténtico desastre.
Un penalti que duele
Con el marcador aún 0-0 y una oportunidad dorada ante él, Muriqi tuvo la ocasión más clara para abrir la lata. Un buen pase entre Lato y Mateo Joseph le dejó frente al arco; sin embargo, en lugar de celebrar un golazo, se encontró fallando incomprensiblemente. Su tiro se fue desviado cuando parecía imposible errar.
Y si esto fuera poco, el culmen de su mala suerte llegó con un penalti en los minutos finales que podía haber salvado a los bermellones de una derrota dolorosa. Con la presión a mil por hora y siendo experto desde los once metros (a pesar de sus seis fallos previos), envió el balón por encima del larguero. Ese fallo dejó a todos boquiabiertos y sepultó las escasas esperanzas del Mallorca.
Muriqi no tardó en hacerse responsable: “Nos estamos jugando la vida y un jugador como yo con experiencia tenía que marcar”, confesó con sinceridad tras el pitido final. Prometió que la próxima vez sería diferente, pero las palabras ya no pueden cambiar lo sucedido.
Aunque ha sido una pieza clave durante toda la temporada, este día quedará marcado como uno de esos momentos tristes en su carrera y en la lucha por evitar el descenso del Mallorca.

