En el mundo del fútbol, a veces la valentía y las buenas intenciones no son suficientes. El Mallorca se presentó en Elche con la esperanza de dar un golpe sobre la mesa, pero lo que vimos fue otra historia decepcionante. Muriqi, el segundo máximo goleador de la liga, tuvo una ocasión dorada para cambiar el rumbo del partido desde el punto de penalti y, en lugar de eso, envió el balón a las nubes. Un momento que pasará a la historia como uno de los más lamentables.
No solo falló esa oportunidad crucial; su actuación fue un completo despropósito. Se paseó por el campo como si estuviera en una excursión y dejó escapar una de las ocasiones más claras antes de llegar a la media hora. La verdad es que Muriqi tuvo un partido para olvidar.
El juego también tiene sus matices
A pesar del desastre personal de Muriqi, había otros aspectos en el juego que merecen ser mencionados. El Mallorca se adelantó gracias a Pablo Torre y al prometedor Luvumbo, quien estuvo explosivo en su primera titularidad. Pero estas apuestas de Demichelis se fueron al traste debido a errores defensivos que ya parecen parte del guion habitual.
Sánchez y Lato fueron protagonistas involuntarios; especialmente en ese segundo gol que nos dejó sin palabras y volvió a poner al Mallorca en una situación complicada: ¡zona de descenso otra vez! La tensión era palpable y todo parecía indicar que los fantasmas regresaban.
Las decisiones arbitrales también jugaron su papel; después de salir beneficiados ante el Espanyol hace una semana, hoy volvieron a tener suerte con el VAR en su contra cuando menos lo esperaban. Sin embargo, el desenlace final fue obra de Muriqi, quien arruinó cualquier esperanza con su patético lanzamiento desde los once metros.
Así que aquí estamos: ¿de qué sirve ser valiente si luego te encuentras con este tipo de fiascos? Demichelis ha intentado cambiar las cosas y afrontar los partidos con otro aire, pero hoy esas intenciones se desvanecieron como humo ante una actuación tan desafortunada como la de nuestro delantero estrella.

