Era un partido vital, una auténtica final que podía marcar el destino del Mallorca en la temporada. Sin embargo, lo que debería haber sido un momento de gloria se convirtió en un desastre cuando los bermellones regalaron la victoria al Elche (2-1), sumergiéndose nuevamente en puestos de descenso. Pablo Torre había puesto a los suyos por delante con un gol en el minuto 60, pero dos errores fatales de Mascarell y Lato permitieron a los locales remontar el encuentro en cuestión de minutos.
Un día para olvidar
Muriqi tuvo la oportunidad de redimir a sus compañeros desde el punto penalti en el último suspiro del partido, pero su tiro se fue directo a las nubes, sellando así una jornada terrible para un equipo que necesitaba urgentemente puntos. La alineación presentada por Demichelis sorprendió a muchos: Morlanes salió del once inicial para dar paso a Luvumbo, mientras que Maffeo dejó su lugar a Antonio Sánchez. Esta decisión generó un cambio táctico que restó solidez al centro del campo, aunque buscaba ofrecer más opciones ofensivas.
Con un Martínez Valero animado y repleto de aficionados, ambos equipos sabían que era todo o nada. Desde el principio, la tensión era palpable; cada pase y cada jugada estaban cargados de nerviosismo. El Mallorca intentó hacerse con la posesión del balón mientras el Elche no renunciaba tampoco a tenerlo. No obstante, ningún equipo lograba hacer daño real. La primera oportunidad llegó por parte de Luvumbo con un disparo bien controlado por Dituro.
A medida que avanzaba el partido, los bermellones parecían perderse entre nervios y presión. A pesar de algunos destellos individuales como los de Luvumbo y Muriqi, las oportunidades claras eran escasas. Y cuando finalmente llegó ese ansiado gol con Torre como protagonista, todo parecía encaminarse hacia una victoria necesaria… hasta que todo se desmoronó.
La alegría duró poco; apenas cuatro minutos después del 0-1 llegó el empate tras otro fallo defensivo imperdonable. De repente, todo estaba patas arriba y las esperanzas mallorquinistas empezaron a desvanecerse rápidamente con el segundo gol local pocos minutos después.
El resto del encuentro fue una lucha desesperada por revertir la situación. Los cambios realizados no ofrecieron solución alguna y mientras pasaban los minutos, se hacía evidente que algo no estaba funcionando bien dentro del equipo. Con esta derrota amarga, volver al descenso parecía casi inevitable para unos bermellones desbordados e incapaces de reaccionar ante una situación ya crítica.

