El fin de semana pasado, el árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea se convirtió en el centro de atención en la jornada 28 de Primera División, tras una jugada que desató un torrente de críticas y emociones. El partido entre el Mallorca y el Espanyol, disputado en Son Moix, fue escenario de un gol que generó más preguntas que respuestas.
Un gol que levantó ampollas
Aquella tarde, a casi 25 minutos del final, Samu Costa se dispuso a lanzar un tiro libre. Urko intentó interceptar su remate y ambos cayeron al suelo tras un choque. Mientras tanto, Pablo Torre aprovechó la confusión y disparó a puerta. El balón terminó dentro de la red, dando lugar al 1-1 que hizo estallar las emociones. Sin embargo, los jugadores del Espanyol no tardaron en protestar.
De Burgos Bengoetxea no dudó en consultar el VAR para revisar una posible falta previa. Imágenes ofrecidas por La Liga mostraron su inquietud: “¿Estamos seguros de que hay contacto?”. A pesar de las diferentes tomas que le presentaron desde la sala VOR, continuó sin estar convencido.
Después de varios minutos analizando cada detalle, decidió mantener su decisión inicial: ¡gol válido! Esta resolución fue recibida con júbilo por parte del público mallorquinista y con una profunda indignación entre los seguidores del Espanyol. Su entrenador, Manolo González, no pudo contener su frustración durante la rueda de prensa posterior al encuentro.
Poco después, el Mallorca culminaría su remontada con otro gol crucial marcado por Samu Costa a escasos minutos del final del partido. Con esta victoria vital para escapar del descenso y romper una racha negativa de cinco partidos sin ganar, los ánimos estaban a flor de piel y las opiniones divididas sobre lo ocurrido en ese tenso encuentro.

