Martín Demichelis, el nuevo timonel del Mallorca, ha compartido su emoción tras la victoria ante el Espanyol (2-1), un triunfo que los chicos necesitaban como agua de mayo. Con una sonrisa en el rostro y un tono cercano, agradeció a los aficionados por el apoyo incondicional: “Pedíamos unión y hoy la recibimos”. Este gesto de respaldo fue clave en un encuentro que tuvo sus altibajos.
Un futuro juntos
Aprovechando su primer triunfo al mando, Demichelis dejó claro que su corazón está con el club: “Quiero que el Mallorca se salve y quedarme aquí”. Habló de la conexión especial que siente con la afición, recordando cómo le recibieron con los brazos abiertos en Son Moix. Es un lugar extraordinario donde espera seguir escribiendo su historia.
En cuanto a las decisiones arbitrales, se mostró prudente pero firme: “No veo una imagen clara de que Samu haya golpeado al rival”, refiriéndose a la polémica jugada del gol anulado. Y aunque no es de los que se centran en las decisiones del colegiado, destacó la importancia de mantener la calma durante momentos difíciles.
Con diez partidos aún por delante, Demichelis sabe que la batalla por evitar el descenso no será fácil. Pero él es optimista. Los cambios tácticos introducidos han dado resultados positivos, como lo demuestra su decisión valiente de arriesgar más en ataque cuando se quedó con un jugador más. “A veces hay que querer ganar”, afirmó mientras miraba hacia adelante.
No obstante, también reconoció las dificultades; sacar desde atrás puede ser un arma de doble filo. “Sacar en largo no te garantiza nada”, reflexionó sobre las decisiones estratégicas tomadas durante el juego.
Parece claro que este argentino tiene un plan y muchas ganas de hacer sentir a todos parte del viaje hacia una salvación tan necesaria. En definitiva, está comprometido no solo con el equipo sino también con cada uno de nosotros, los aficionados. “Me encanta el Mallorca y su afición”, concluyó recordando su etapa dorada en Málaga.

