En un momento decisivo para el Real Mallorca, Martín Demichelis, su nuevo entrenador, se muestra firme y claro. «No estoy aquí para agradar a nadie», dice con determinación. Su enfoque es directo: lograr la permanencia. Este sábado, en su debut contra Osasuna, espera ver en el campo algo más que tácticas; busca corazón y espíritu en sus jugadores.
Cambio de mentalidad en Pamplona
La primera semana de entrenamientos ha sido intensa y Demichelis confía en que los conceptos trabajados estén bien asimilados por el equipo. Reconoce que con solo unos días no puede hacer magia, pero sí anhela una reacción palpable tanto con balón como sin él. «Jamás diría aquí la alineación antes de dársela a los jugadores», explica. No hay tiempo que perder.
Sobre el grupo humano que tiene entre manos, el técnico argentino destaca su disposición al cambio: «Es un equipo consciente de lo que está en juego y están listos para pelear por esos puntos tan necesarios». Y cuando le preguntan si algún jugador le ha sorprendido, prefiere hablar del colectivo: «Estoy muy feliz de estar aquí. Hay ganas de sacar esto adelante».
Con cierta complicidad menciona a sus vínculos previos con algunos jugadores como Pablo Maffeo o Sergi Darder; sabe que la comunicación es clave. Al referirse al rival de este fin de semana, opta por centrarse en su propia estrategia: «Hemos analizado mucho a Osasuna, pero lo más importante es cómo nos comportaremos nosotros».
Afrontar la falta de solidez defensiva es uno de sus grandes retos. «Nuestros defensores tienen que entender que son defensores», subraya con claridad. La defensa empieza desde cualquier parte del campo; todos deben implicarse en la tarea. En definitiva, quiere un equipo combativo, dispuesto a dejarlo todo sobre el césped.

