El Mallorca dice adiós a Jagoba Arrasate, un hombre que ha dejado huella no solo como entrenador, sino también como persona. Recuerdo aquel verano de 2024 cuando su llegada fue recibida con aplausos y esperanzas. Todos confiábamos en su experiencia y en ese currículum que prometía mucho. Sin embargo, la realidad es dura y, desde el inicio de la temporada, hemos sido testigos de un equipo que se desmorona, con un técnico que parece haber perdido el rumbo.
Una rueda de prensa emotiva
En una emotiva rueda de prensa, donde casi toda la plantilla estuvo presente para darle el último adiós, Arrasate confesó sentirse aliviado por dejar el cargo tras una temporada marcada por el sufrimiento. Con el equipo en descenso y sumido en problemas que parecen multiplicarse, no ha logrado encontrar soluciones. Es cierto que muchos factores han influido en esta situación; decisiones desde arriba han dejado al equipo sin recursos suficientes para competir.
Apenas un fichaje ha destacado este año: Jan Virgili. Los demás refuerzos han sido decepcionantes, y lo de Kumbulla es una historia aparte; pasa más tiempo en la enfermería que en el campo. Y hablando del mercado invernal… ¡qué desastre! Díaz y Ortells han tenido suerte de contar con alguien tan profesional como Arrasate al mando. Pero cualquier otro hubiera puesto el grito en el cielo ante tal gestión nefasta.
Es duro verlo así: los resultados son lo único que realmente importa en este negocio salvaje del fútbol. El Mallorca necesita urgentemente un cambio radical; aunque eso no garantiza que las cosas vayan a mejorar, es algo necesario. La trayectoria reciente no invita a ser optimistas; hemos visto partidos paupérrimos donde la defensa parece un coladero y los discursos del entrenador resultan repetitivos e impotentes.
Por desgracia, da la sensación de que este grupo es incapaz de ganar a nadie, especialmente si nos fijamos en el próximo encuentro contra una Real Sociedad cada vez más fuerte. En mayo sabremos si este relevo ha sido acertado o no, pero hoy, 24 de febrero, está claro: el cambio es inminente.

