Este miércoles, Son Bibiloni fue testigo de una mañana que no se olvidará fácilmente. En medio de un ambiente tenso y lleno de incertidumbre, el Mallorca se preparó para su próximo desafío contra la Real Sociedad, pero sin la guía del técnico Jagoba Arrasate, quien fue despedido recientemente. Gustavo Siviero, entrenador del filial, y Xisco Campos tomaron las riendas del equipo en una primera sesión marcada por la ausencia del jefe que había estado al mando.
Una espera llena de preguntas
Bajo la atenta mirada del director deportivo Pablo Ortells, acompañado por sus ayudantes Sergio Marty y Sergio Moya, los jugadores se lanzaron al campo con ganas. Sin embargo, el ambiente estaba impregnado de preguntas: ¿quién será el nuevo entrenador? Con el equipo atrapado en los puestos de descenso a Segunda División y a solo cuatro días del crucial encuentro en Son Moix (programado para el sábado a las 18:30 horas), la presión era palpable.
A pesar de las bajas por molestias físicas de Kumbulla, Asano, Pichu Cuéllar y Bergström, los primeros quince minutos fueron abiertos a los medios y estuvieron repletos de ejercicios con balón. Xisco Campos no dudó en entregar un peto a Darder mientras animaba al grupo. La plantilla tiene una cita este jueves a las 10:30 horas para seguir trabajando duro. Y aunque muchos esperan que ese día ya esté presente el nuevo técnico, lo cierto es que aún hay mucha incertidumbre sobre quién llevará al equipo hacia adelante.

