En una tarde que prometía ser tranquila, el RCD Mallorca decidió dar un golpe sobre la mesa. A las 21:50 de este lunes, el club bermellón comunicaba la destitución de su entrenador, Jagoba Arrasate, un movimiento que muchos esperaban tras los desastrosos resultados del equipo. La situación es crítica; tres derrotas consecutivas y una actuación vergonzosa en Vigo (2-0) fueron suficientes para que el director deportivo, Pablo Ortells, diera el paso.
“El RCD Mallorca pone fin a la etapa de Jagoba Arrasate como entrenador del primer equipo”, rezaba el comunicado oficial. Y aunque se agradeció su dedicación y profesionalidad, la realidad es que los números no mienten: el equipo se encuentra en zona de descenso y necesita un cambio urgente.
Un futuro incierto y una afición desencantada
Lo cierto es que ahora surge la pregunta: ¿quién será su sustituto? Con un partido crucial ante la Real Sociedad a la vista este sábado (18:30 horas), no hay tiempo que perder. La afición, cada vez más crispada por los pobres resultados y un juego decepcionante, espera con ansias una reacción inmediata.
No todo puede recaer sobre Arrasate; si bien sus tácticas parecían confusas en las últimas jornadas, los jugadores también son parte del problema. Muchos han estado lejos de su mejor versión desde el inicio de temporada, ocupando posiciones peligrosas en la tabla durante demasiado tiempo.
A pesar del perfil conservador de Ortells, quien parecía confiar ciegamente en Arrasate hasta poco antes de esta decisión drástica, queda claro que no supo fortalecer al equipo en los mercados anteriores. Los fichajes realizados apenas han tenido impacto y solo han generado más dudas entre los aficionados.
La situación actual exige respuestas rápidas y efectivas. El Mallorca está en juego más que nunca; no solo se trata del futuro del club en Primera División, sino también del orgullo de todos aquellos que sienten estos colores tan intensamente.

