La imagen del RCD Mallorca en Balaídos fue, sencillamente, para tirar a la basura. Enfrentándose a un Celta que jugó a medio gas, los bermellones fueron incapaces de mostrar siquiera una pequeña dosis de ambición y perdieron 2-0. Un penalti infantil de Raíllo en el minuto 82 y un gol de Aspas en los minutos finales sellaron su destino, dejándolos una semana más atrapados en las posiciones de descenso.
Un partido para olvidar
Desde el pitido inicial quedó claro que este no era el día del Mallorca. Con Arrasate optando por cinco defensas, la estrategia fue un completo fracaso. Los jugadores parecían desorientados y renunciaron al balón desde el primer momento, cediendo la iniciativa a un Celta que se sentía como en casa. A pesar de las expectativas generadas por sus recientes fichajes, el equipo mostró una falta alarmante de competitividad.
Samu Costa y compañía se vieron superados constantemente por un rival que no necesitaba esforzarse demasiado para hacerse con el control del juego. Mientras tanto, Maffeo y Antonio erraban cada salida y la media del equipo luchaba contra viento y marea para intentar tocar el balón sin éxito alguno.
A medida que avanzaba el partido, las esperanzas del Mallorca se desvanecían. Si bien lograron mantener el marcador 0-0 hasta el descanso —un pequeño consuelo— sabíamos que cualquier rayo de esperanza estaba atado a un milagro más que a una acción decidida del equipo.
En la segunda mitad, la historia siguió igual: Raíllo estuvo cerca de regalarle un penalti al Celta tras una mano revisada por VAR. Afortunadamente, esa vez no hubo castigo. Pero no pasó mucho tiempo antes de que llegara lo inevitable; Raíllo cometió otro error crítico y le dio al Celta lo que buscaba: su gol llegó después de un agarrón torpe sobre Borja Iglesias.
Así es como se fragua otra derrota bochornosa. El Mallorca volvió a decepcionar a su afición con una actuación insípida e impotente ante los ojos de todos. Y ahora, con nuevos fichajes aún calentando banquillo, parece que tendrán que hacer frente a muchas más jornadas difíciles si quieren salir de esta mala racha.

