Hoy es uno de esos días en los que el RCD Mallorca tiene que demostrar que puede dar un golpe sobre la mesa. El equipo bermellón se enfrenta al Celta de Vigo en Balaídos, con una única misión: ganar. Y no es solo por salir del descenso, sino porque ya toca, ¡vaya si toca! La presión está ahí, palpable. Tras el empate del Oviedo y del Rayo Vallecano, el Mallorca no puede permitirse otro tropiezo.
La urgencia de ganar en Vigo
Es cierto que confiar en una victoria lejos de casa se siente como un sueño lejano para muchos. La verdad es que el desempeño del equipo fuera de la isla ha sido más bien digno de una película de serie B. Pero hoy tienen que dejar eso atrás y demostrar su valía, aunque sea con uñas y dientes en Balaídos.
Muriqi, nuestro delantero estrella, está listo para llevarse ese triunfo tan ansiado. Pero hay más en juego aquí: cerrar la portería y evitar esos goles tontos que nos han costado tantos puntos debe ser prioridad. Con Raíllo de vuelta y algunos ajustes tácticos a la vista, Arrasate podría sorprendernos a todos cambiando a defensa de cinco para intentar frenar esa hemorragia defensiva.
El Celta llega con la mente puesta en Europa después de su victoria ante el PAOK, lo que podría jugar a favor del Mallorca si logran aprovechar ese desgaste físico. Sin embargo, no podemos olvidar que Balaídos ha sido un campo donde hemos tenido momentos buenos últimamente; incluso hemos ganado dos de nuestros últimos tres partidos allí. Entonces, ¿por qué no soñar con traernos los tres puntos? Hoy más que nunca necesitamos esa dosis extra de moral.
Así que ahí estamos, esperando ver cómo se desarrolla este partido crucial. Los bermellones tienen todo por demostrar y hoy es el momento perfecto para callar bocas y empezar a construir algo grande fuera de casa.

