El RCD Mallorca se enfrenta a un dilema que lo ha llevado a cuestionar su propia identidad. Jagoba Arrasate, el técnico del equipo, observa con preocupación cómo la defensa de los bermellones se convierte en un coladero partido tras partido. Con 39 goles encajados, solo superados por el Sevilla, es evidente que algo tiene que cambiar antes de su próximo duelo en Balaídos contra el Celta.
A medida que Raíllo vuelve a estar disponible y David López muestra su mejor versión, Arrasate empieza a pensar en volver al sistema de tres centrales. Este cambio podría darle más solidez a una defensa que ha estado haciendo aguas últimamente. “Si no encontramos la manera de frenar esta sangría, nuestra permanencia está en serios problemas”, reconoce Arrasate con esa sinceridad que lo caracteriza.
El desafío de encontrar estabilidad
Desde el inicio de temporada, los resultados no han sido favorables para el Mallorca. Cuando todo parecía ir mal y la confianza era escasa, Arrasate optó por abandonar su habitual defensa de cuatro y probar con cinco hombres atrás para intentar corregir la situación. Pero las lesiones y las decisiones tácticas le han jugado una mala pasada; Marash Kumbulla, uno de sus fichajes más esperados, cayó lesionado muy pronto y eso complicó aún más las cosas.
Ahora mismo, tras un comienzo decepcionante que dejó al equipo cerca del descenso, la presión aumenta y cada decisión cuenta. Las actuaciones recientes de López son alentadoras y la vuelta de Raíllo parece ser justo lo que necesitaba un equipo tocado por las adversidades. Sin embargo, Maffeo y Mojica siguen sin encontrar su mejor forma; están lejos del nivel esperado y eso provoca más dudas entre los aficionados.
El estilo ofensivo del Celta bajo Claudio Giráldez también añade un extra de urgencia a la situación; si Arrasate decide apostar por tres centrales —con López a la derecha y Valjent a la izquierda— buscará tapar esas fisuras defensivas que han costado tantos goles hasta ahora.
A medida que se acerca el domingo y se prepara este nuevo enfrentamiento crucial para el Mallorca, queda claro: es hora de dar ese paso adelante. La lucha por mantenerse en Primera está en juego y todos saben que no hay margen para errores.

