Jagoba Arrasate se ha convertido en el centro de atención del mallorquinismo. La reciente derrota frente al Betis ha dejado al equipo en una posición complicada, y ahora más que nunca necesitamos reflexionar sobre la confianza que le otorgamos a nuestro entrenador. Con el descenso acechando, su valentía se alza como una luz en medio de la tormenta.
Decisiones valientes en tiempos difíciles
Dejar a Raíllo en el banquillo fue un movimiento audaz que muchos esperábamos ver desde su llegada. Al priorizar a David López, un canterano que ha demostrado su valía, Arrasate envía un mensaje claro: aquí manda el rendimiento. Y esa es precisamente la actitud que queremos ver; no hay tiempo para titubeos.
Es cierto, su puesto está en juego cada semana y la presión es palpable. Cada partido será una batalla crucial donde no solo se juega nuestra salvación, sino también el futuro del propio entrenador. Enfrentarse a rivales directos como Elche o Rayo Vallecano es vital, pero cada victoria debe ir acompañada de un vistazo hacia los demás equipos; no podemos permitirnos quedarnos atrás.
A pesar de las dificultades del calendario —enfrentándose a los mejores—, Arrasate ha logrado acumular unos puntos razonables tras cinco partidos. Pero eso no basta. Necesitamos ver cambios tácticos y estratégicos que nos ayuden a salir adelante sin desesperación pero con convicción.
No obstante, es importante recordar que no todo recae sobre sus hombros. Los refuerzos llegados por parte de Ortells han sido limitados y Kalumba sigue sin debutar; Luvumbo parece no encajar con lo solicitado por el técnico. La salida de Dani Rodríguez tampoco ha encontrado respuesta adecuada en el mercado.
En definitiva, aunque Arrasate enfrenta grandes desafíos, es fundamental ofrecerle nuestro respaldo y confiar en su capacidad para revertir esta situación adversa. Ha demostrado ser merecedor de nuestra confianza y sólo el tiempo dirá si logra llevarnos hacia la salvación.

