El Mallorca llegaba al Camp Nou con la ilusión de dar la campanada, pero terminó cayendo ante un Barcelona que supo aprovechar cada error. En una primera mitad donde los bermellones mostraron su mejor cara, el equipo soñó con rascar algo. Sin embargo, todo se desmoronó en la segunda parte, y el marcador final reflejó un claro 3-0.
Una buena primera mitad
Los hombres de Arrasate sorprendieron desde el inicio. Apostando por una defensa de cinco y con Virgili como estrella en ataque, el equipo mallorquín mostró una concentración admirable. Desde el primer minuto se notó que no querían salir con las manos vacías. Virgili estuvo cerca de abrir el marcador con un cabezazo que hizo temblar a Koundé y dejó claro que venían a luchar.
Pese al gol de Lewandowski que llegó a romper esa burbuja de esperanza, los nuestros no se achicaron. Se vio a un Mallorca combativo, defendiendo bien y buscando hacer daño cuando podían. Pero ya sabemos cómo es esto: un pequeño error puede ser fatal, y eso pasó justo antes del descanso cuando Lewandowski puso el primero para los locales.
En la segunda parte, sin embargo, todo cambió. El Barça apretó y empezó a llegar como si nada; cada jugada era un aviso. Y así fue como Lamine Yamal aumentó la ventaja al minuto 60 tras otra jugada desafortunada para nosotros. A partir de ese momento, fue casi imposible recuperar el control del juego.
Arrasate intentó cambiar las cosas introduciendo más delanteros en busca de una reacción, pero la realidad era otra: parecía más un monólogo catalán donde los bermellones solo miraban el reloj deseando que acabara el sufrimiento.
Finalmente llegó ese tercer gol tras una acción brillante de Bernal; ya no había nada que hacer. Ahora toca pensar en lo siguiente: preparar bien ese partido contra el Betis en Son Moix y dejar atrás esta amarga experiencia en uno de los campos más difíciles del mundo.

