El sábado fue un día especial para el Mallorca, y no solo por el hat-trick de Vedat Muriqi. La verdadera estrella, aunque a veces pasa desapercibida, fue Leo Román. Este portero ibicenco dejó huella en el partido contra el Athletic Club, firmando su mejor actuación de la temporada. A pesar de encajar dos goles, sus cuatro paradas clave fueron determinantes para que los bermellones se llevaran la victoria.
Un espectáculo bajo palos
La tarde empezó con tensión. En un momento crítico del partido, con el marcador apretado y el Athletic buscando más, llegó la primera intervención memorable de Leo. Unai Gómez había dejado a su compañero en una situación peligrosa tras un error de Kumbulla; todos pensaban que era gol seguro. Pero no: Leo se estiró y sacó un pie milagroso para evitar lo que hubiera sido un duro golpe para los locales.
Poco después vino otra parada digna de recordar. Guruzeta disparó desde corta distancia tras un mal despeje, pero Leo volvió a demostrar que está hecho de otra pasta. Y ya en la segunda mitad, cuando parecía que todo podía irse al traste con un 3-2 en contra, nuestro guardameta brilló aún más. Primero detuvo un cabezazo complicado entre varios rivales y luego se lanzó como un gato para sacar otro zurdazo impresionante de Iñaki Williams. La afición vibraba con cada parada; sus gritos resonaban en Son Moix mientras coreaban su nombre.
Pero esta gran actuación no solo representa una jornada brillante para él; es también una señal de lo que puede llegar a ser si logra mantener esta regularidad. Durante esta temporada ha tenido altibajos, salvando al equipo en varias ocasiones pero también recibiendo críticas en momentos difíciles. Sin embargo, su talento es innegable y las palabras del seleccionador Luis de la Fuente sobre él resuenan: “es un grandísimo portero del futuro”. Si sigue así, puede convertirse no solo en uno de los mejores porteros del Mallorca sino también ganarse una oportunidad con la selección española.

