La historia de esta temporada en el Mallorca no se puede contar sin mencionar a Vedat Muriqi, un delantero que ha pasado de ser un jugador más a convertirse en una auténtica leyenda del club. Con su reciente hat-trick contra el Athletic, Muriqi ha alcanzado los 48 goles en Primera División, superando la marca de Juan Arango, y ahora solo tiene por delante a Samuel Eto’o, quien anotó 54 tantos. ¡Todo un logro para el kosovar!
Un regreso glorioso tras años de espera
No es fácil marcar tres goles en un partido, y menos aún cuando llevas 18 años esperando que alguien lo haga en la máxima categoría. Desde aquel 20 de abril de 2008, cuando Dani Güiza brilló ante el Real Murcia, nadie había logrado tal hazaña con la camiseta bermellona. Y aquí está Muriqi, rompiendo esquemas con sus impresionantes números: catorce goles en veinte jornadas y una media que antes no había alcanzado.
Parece increíble pensar que con estas cifras tan brillantes, el equipo aún lucha por salir del fondo de la tabla. Pero así son las cosas en el fútbol; parece que a veces los goles no se traducen en puntos. Ayer fue necesario que Muriqi se pusiera la capa de superhéroe y marcara hasta tres veces para conseguir llevarse la victoria a casa.
Cada uno de sus goles cuenta una historia: desde ese primer tanto tras una jugada brillante entre Mateo Joseph y Sergi Darder, hasta los penaltis donde mostró tanto carácter; uno lo falló pero cazó el rebote como si fuera oro puro. El tercer penalti fue ya otra cosa; lo lanzó con fuerza y precisión, sellando su triplete.
Muriqi no solo es un goleador; su forma de jugar es clave para todo el equipo. Ayer estuvo imparable jugando espaldas a dos defensas robustos como son Dani Vivian y Aitor Paredes. Su conexión con Mateo Joseph le permitió estar más libre para luchar por cada balón aéreo y ofrecer alternativas al juego.
A todos nos preocupa que este crack no sufra ni un resfriado porque ha marcado nada menos que el 58% de los goles del Mallorca esta temporada. No es solo un jugador; es una figura emblemática cuya huella ya empieza a estar grabada en nuestra memoria colectiva mallorquinista. La isla tiene ahora un héroe indiscutible, y su nombre resuena fuerte entre nosotros.

