En el corazón de Palma, la afición del RCD Mallorca se siente cada vez más decepcionada. Después de una primera vuelta en Liga que ha dejado mucho que desear, los rostros de preocupación son evidentes. Alfonso Díaz, Pablo Ortells, Jagoba Arrasate y toda la plantilla están bajo el foco. La realidad es dura: todos tienen parte de culpa y nadie se salva. No hay héroes aquí.
La desconexión con los aficionados crece
A pesar de varios mercados de fichajes donde se esperaban soluciones, las carencias siguen siendo las mismas. El juego del equipo parece empeorar jornada tras jornada y los errores de jugadores que deberían rendir al máximo están a la orden del día. ¿El colmo? Pablo Torre falló un pase sencillo cuando más lo necesitaba el equipo, durante la última derrota ante el Rayo Vallecano.
Aún así, hay algo que mantener en mente: el Mallorca todavía está fuera del descenso, aunque solo saca un punto al Valencia. ¡Eso no es suficiente para estar tranquilos!
Y por si fuera poco, tenemos situaciones como la desconexión total de Asano, quien tardó tanto en salir a calentar que se olvidó la camiseta en el vestuario. ¡Increíble!
Los discursos ya no convencen y la afición ha dicho basta. Nadie ve mejoras ni en el césped ni en las oficinas de Ortells. Se habla de un mercado invernal sin movimiento significativo… ¿solo buscando un extremo derecho?
Sí, ese es el objetivo principal: pero amigos, no es solo eso lo que necesita este equipo. La identidad está perdida y no saben a qué juegan. El juego se reduce a balones largos hacia Muriqi mientras Virgili intenta hacer magia solo.
Muriqi destaca como el único jugador que realmente rinde esta temporada; lleva once goles y parece ser el único capaz de marcar diferencia. Pero esa dependencia es peligrosa…
Incluso cuando jugaban con uno más por la expulsión del Rayo, el Mallorca fue incapaz de crear ocasiones claras en toda la segunda parte; esto no puede seguir así.
A veces parece que algunos futbolistas están cómodos sin demostrar su verdadero nivel… y eso también frustra a los seguidores. ¿Dónde está ese espíritu luchador?
Tanto Arrasate como Ortells están bajo presión; necesitan tomar decisiones pronto o arriesgarse a perder más apoyo entre unos aficionados cansados. Las miradas comienzan a señalarles y ellos lo saben bien.
No todo está perdido para el Mallorca; pero necesitan actuar rápido porque ya han pasado demasiadas oportunidades para cambiar las cosas.

