Hace diez años, un empresario alemán llamado Utz Claassen decidió embarcarse en una aventura con el RCD Mallorca. Con sueños de grandeza y un ambicioso plan bajo el brazo, Claassen llegó a la isla con la intención de convertir al club bermellón en uno de los grandes del fútbol español. Sin embargo, su historia está marcada por desafíos y momentos difíciles.
Aquel proyecto titulado ‘Força Vermella 2020’, que prometía llevar al Mallorca a ser el tercer equipo más fuerte de España, se quedó en promesas. Este pasado domingo se cumplieron diez años desde que vendió la mayoría del club a un grupo estadounidense liderado por Robert Sarver. Pero hoy, Claassen mira hacia atrás y reflexiona: «Sin nosotros, el club ya no existiría«, afirma con convicción.
Un viaje lleno de obstáculos
Cuando Claassen tomó las riendas del Mallorca en 2010, la situación era crítica; el club estaba ahogado por más de 100 millones de euros en deudas. «Era como si estuviese muerto», recuerda. Durante su gestión, mantuvo viva la llama del equipo y sentó las bases para lo que vendría después. Recuerda cómo lucharon incansablemente para reestructurar la entidad: “Tardamos un año en establecer una base razonable”. En su primera rueda de prensa junto a Sarver, éste dejó claro que sin su trabajo previo nunca hubiera sido posible pensar en una inversión para salvar al club.
Aunque no lograron los éxitos deportivos esperados durante su mandato, Claassen está orgulloso de haber mantenido al equipo a flote. Asegura que gracias a ellos llegaron nuevos inversores con la capacidad financiera necesaria para seguir adelante. “Yo solo quería preservar el club”, subraya.
A medida que avanza la conversación, surge otra pregunta: ¿cómo ve ahora al Mallorca? Desde Asia sigue sus resultados y siente respeto por los progresos recientes. Aunque admite que sigue deseando ver al equipo alcanzar ese potencial latente que vislumbró hace años.
Pese a las decepciones deportivas, no hay rencor ni nostalgia amarga en sus palabras. Más bien hay una satisfacción tranquila por haber hecho lo correcto cuando tocaba. Y aunque hoy esté lejos físicamente, su corazón sigue ligado a aquel equipo que tanto le hizo soñar.

