El RCD Mallorca ha cerrado el año 2025 de una manera muy especial, junto a los suyos. En un ambiente festivo y lleno de energía, más de 3.500 aficionados se han dado cita en Son Moix para disfrutar de un entrenamiento de puertas abiertas que ha dejado huella. Desde bien temprano, a las diez de la mañana, el estadio se fue llenando poco a poco; la ilusión era palpable.
Los más pequeños no podían contener la emoción, asomándose por encima de las vallas para poder ver a sus ídolos lo más cerca posible. Y cuando el reloj marcaba casi las 10:30 horas, aparecieron los futbolistas del equipo: Muriqi, Raíllo y Virgili fueron algunos de los nombres que resonaron entre los cánticos de los presentes. Aunque el entrenamiento tuvo poca historia –ejercicios suaves y unos minipartidos–, eso no impidió que la grada estuviese completamente entregada.
Un final lleno de camaradería
A medida que la sesión llegaba a su fin tras aproximadamente una hora, llegó uno de los momentos más esperados: la foto de familia con toda la plantilla y sus fieles seguidores al fondo. Pero eso no fue todo; varios jugadores se acercaron para repartir balones y ofrecer autógrafos, algo que sin duda contrastó con el escaso contacto del año anterior. Este gesto fue bien recibido por todos y mostró un claro intento del club por acercarse aún más a su afición.
En definitiva, este cierre del año ha servido para reforzar esos lazos que unen al equipo con sus seguidores. Con un partido crucial contra el Girona en el horizonte, todos esperan que este acto sirva como impulso para cambiar la dinámica negativa vivida en meses anteriores. Porque si algo queda claro es que en Palma somos una gran familia y juntos queremos soñar con un mejor futuro.

