El técnico del Mallorca, Jagoba Arrasate, se encuentra en una encrucijada crucial. En su última rueda de prensa, lanzó una promesa que resuena en el corazón de todos los aficionados: «El 2026 tiene que ser mejor que el 2025». Sin embargo, para que esta declaración no quede como un mero deseo al aire, el equipo debe trabajar duro y enfocarse en mejorar tanto dentro como fuera del campo.
Desafíos a superar
Si miramos hacia atrás, es evidente que la trayectoria reciente del Mallorca ha dejado mucho que desear. El rendimiento bajo la dirección de Arrasate ha sido más decepcionante que inspirador. Para cambiar este rumbo y alcanzar esa ansiada mejora, hay tareas urgentes sobre la mesa. La primera es recuperar ese sello distintivo que hizo del equipo una muralla defensiva en temporadas pasadas. Recordemos cómo en la primera vuelta de la campaña anterior el equipo encajó solo 21 goles y mantuvo su portería a cero en seis ocasiones. Este año, esos números se han disparado a 24 goles recibidos y apenas tres partidos sin encajar.
Aparte de eso, el balón parado se ha convertido en otra asignatura pendiente. Solo dos goles a favor desde tiros libres o córners son cifras demasiado pobres para un equipo con jugadores como Muriqi o Raíllo, capaces de hacer mucho más. La temporada pasada, esos números eran bastante mejores: cuatro goles a favor y solo uno concedido.
Y no podemos olvidarnos de algo vital: la competencia interna. Los jugadores de la segunda unidad no han respondido cuando se les ha dado la oportunidad de brillar en los partidos de Copa del Rey. Nombres como Takuma Asano o Pablo Torre están lejos de dar lo mejor de sí mismos. Aquí entra también la responsabilidad de Arrasate para recuperar a estos talentos y ayudarlos a encontrar su nivel óptimo, especialmente considerando lo que costó traerlos al club.
La realidad es clara: si el Mallorca quiere despedir el 2025 con una sonrisa y afrontar el futuro con esperanza, necesita volver a ser ese equipo sólido y competitivo que todos conocemos. El reto está lanzado; ahora depende mucho de Jagoba Arrasate tomar las riendas y guiar al equipo por el camino correcto.

