Este sábado, a las 18:30 horas, el Real Mallorca tiene una cita crucial. Enfrente estará el Celta de Vigo, un equipo que no ha logrado salir victorioso de Son Moix desde hace más de dos décadas. Es impresionante pensar que desde la temporada 2003/2004, el conjunto celeste no ha podido llevarse los tres puntos de este feudo. Y es que, en estos últimos años, el Mallorca ha sido un verdadero quebradero de cabeza para ellos.
Una historia llena de emoción
En las últimas siete visitas del Celta a la isla, los bermellones han cosechado cuatro victorias y tres empates. Recordamos con cariño cómo Larin festejó el gol del empate en el partido del año pasado; esos momentos son los que nos mantienen enganchados al fútbol. Ahora, tras una dura derrota por 2-0 en Balaídos en la primera vuelta, los chicos de Jagoba Arrasate buscan redimirse y aferrarse a sus opciones europeas.
Las cifras son claras: hasta ahora, el balance entre ambos equipos es favorable para los locales con nueve triunfos, cinco empates y solo tres victorias para los vigueses. Sin embargo, no todo es tan sencillo. Aunque ambos conjuntos llegan igualados en puntos, si se produce un empate, esta vez favorece a los gallegos gracias al golaveraje obtenido anteriormente.
No obstante, lo que más nos importa es ver un buen espectáculo sobre el campo. Los últimos partidos entre estos dos equipos han sido escasos en goles; mientras que en la temporada pasada se marcaron dos tantos, las dos temporadas anteriores terminaron con marcadores muy ajustados: 1-0 y 0-0 a favor del Mallorca y del Celta respectivamente.
Así que este fin de semana hay mucho más que tres puntos en juego. La afición espera un gran encuentro donde nuestros jugadores salgan a luchar por cada balón como si fuera una final. Estamos listos para vivir otra jornada mágica en Son Moix.