En un partido lleno de emociones, Takuma Asano se encontró en la misma situación que la semana pasada, pero esta vez no logró escribir su propia historia de héroe. En Mestalla, el extremo japonés tuvo en sus pies una oportunidad dorada para igualar el marcador frente al Valencia, pero ese cabezazo que parecía fácil se fue a la izquierda de la portería. Un momento que dejó a los aficionados del Mallorca con el corazón encogido.
Era el minuto 65 cuando el destino le brindó otra chance. Justo como contra el Espanyol, donde su testarazo había significado un respiro para su equipo. Pero esta vez, el balón no quiso entrar. Tras recibir un magnífico centro de Pablo Maffeo, Takuma entró en carrera y remató con fuerza; sin embargo, sus esperanzas se desvanecieron con un simple error que le hizo golpear el césped con frustración. Abdón corrió a consolarlo, sabiendo que esa ocasión podría haber cambiado el rumbo del partido.
Un delantero diferente entre tanto silencio
No podemos olvidar que Takuma es único en este Mallorca: es rápido y sabe aprovechar los espacios como nadie más lo hace. En los últimos seis partidos ha demostrado su valía al marcar dos goles y estar presente en cada jugada clave. Sin embargo, esos fallos pueden pesar mucho y más aún ahora que el equipo está buscando afianzar su posición en la liga.
Aunque este tropiezo fue doloroso, no puede borrar lo conseguido hasta ahora por Asano. Con cada desafío superado tras sus lesiones, ha ido ganándose un puesto en la alineación titular y demostrando que tiene mucho que aportar al equipo. El buen ojo de Pablo Ortells al ficharlo queda claro, sobre todo si lo comparamos con otros extremos como Chiquinho y Valery, quienes aún buscan dejar huella.
A veces las oportunidades se escapan y hay momentos decisivos que nos marcan; hoy fue uno de esos días para Takuma. La historia sigue escribiéndose y todavía tiene tiempo para convertirse en protagonista.