El Real Mallorca está de enhorabuena. La victoria ante el Espanyol no solo ha sido un respiro, sino que les ha acercado a los 40 puntos y a la permanencia en Primera. Pero ojo, ¡que esto no acaba aquí! La ilusión es palpable entre jugadores y aficionados, y todos tienen la mirada puesta en Mestalla. Este estadio, que para muchos bermellones ha sido sinónimo de sufrimiento, ahora parece ofrecer un atisbo de esperanza.
Cambiando la historia
Históricamente, el conjunto mallorquín ha tenido serios problemas en este campo: solo tres victorias en 30 partidos. Sin embargo, las cosas han cambiado un poco en los últimos años. En las últimas tres temporadas han conseguido una victoria y dos empates; algo que da vida a la idea de que tal vez este año pueda cambiar la narrativa. Kang in Lee, recordamos con cariño su golazo que selló la última victoria del Mallorca en Mestalla.
A medida que avanza la liga, todos sabemos que el camino hacia Europa está lleno de obstáculos. Con apenas diez jornadas por delante y ocupando actualmente una séptima posición privilegiada, cada partido se vuelve crucial. Como bien dice Abdón Prats: «No vamos a relajarnos»; esa mentalidad es lo que se necesita para dar ese salto definitivo.
En su primer encuentro en esta temporada contra el Valencia, los bermellones fueron capaces de sacar un empate luchado. Y aunque ganar allí nunca ha sido fácil—recordemos aquellos días lejanos donde se cosechaban victorias como la del 2007/08 con aquel contundente 0-3—la fe entre los aficionados crece cada jornada.
Más de 600 mallorquinistas estarán presentes este fin de semana para alentar al equipo. Un apoyo fundamental para desafiar al Valencia, que aunque lucha por salir del bache también tiene mucho que demostrar ante su afición. Los hombres de Jagoba Arrasate saben perfectamente que si quieren soñar con Europa, deben sumar puntos incluso en campos complicados como este.