En el corazón de Palma, una conversación inesperada ha comenzado a tomar fuerza entre los seguidores del RCD Mallorca. A muchos nos sorprende escuchar que hay quienes piensan que participar en competiciones europeas como la Liga Europa o la Conference podría ser sinónimo de un desastre inminente y un descenso a Segunda. Esta idea, que parece más bien un lamento catastrofista, plantea que nuestra plantilla no está lista para aguantar el ritmo de jugar jueves y domingo.
Pero, ¿de verdad estamos dispuestos a dejar pasar la oportunidad de soñar? Hay quienes argumentan que lo más valioso es mantenernos en Primera División y prefieren no arriesgarse. Sin embargo, estoy convencido de que muchos de los que defienden esta postura ya tienen suficientes canas para recordar aquellos tiempos gloriosos en los que disfrutamos de competiciones europeas como la Recopa o la UEFA.
Un futuro prometedor
Aquellos que somos un poco más veteranos sabemos lo difícil que fue volver a levantarnos después de haber estado en Segunda. Por eso, creo firmemente que debemos dejar crecer al Mallorca y dar espacio a sus responsables para construir un equipo capaz de competir en ambas ligas. La ilusión no debería ser exclusiva de las generaciones más jóvenes; hay varias generaciones de mallorquinistas ansiosas por ver cómo su equipo lucha por metas ambiciosas.
Así que dejemos atrás esa mentalidad negativa. Al fin y al cabo, si logramos clasificarnos para Europa, podríamos recibir unos cinco millones de euros. ¡Imaginemos lo increíble que sería vivir esa experiencia juntos!