En el corazón de Palma, Antonio Sánchez, un joven centrocampista con casi 28 años a sus espaldas, se sienta para hablar sobre su vida en el Real Mallorca. Este futbolista, que ha recorrido media España para encontrar su sitio en el club de sus sueños, no oculta la emoción que siente al ver cómo el equipo lucha por una plaza europea. Sin embargo, también comparte sus inquietudes y reflexiones sobre una situación que no era la que él había imaginado al renovar su contrato.
Un camino lleno de altibajos
A pesar de haber renovado por tres años y haber logrado darle la vuelta a una etapa complicada, Antonio confiesa estar en un momento delicado. “No quiero ser ningún problema ni para el Mallorca ni para el míster”, dice con sinceridad. En medio de este emocionante torneo liguero, donde los bermellones están dando lo mejor de sí, el jugador reconoce que espera más oportunidades en el campo.
“Es verdad que tenemos cuarenta puntos a mitad de marzo y eso puede incitar a pensar en algo más grande”, comenta. Pero también es consciente de que deben mantener los pies en la tierra: “Hay que seguir sumando puntos y esperar a ver dónde estamos al final”. Para él, la posibilidad de Europa es como una brisa fresca que despierta ilusiones dormidas.
El VAR ha sido otro protagonista polémico en esta temporada. “Cuando ves al árbitro revisar una jugada te llenas de nervios”, admite. Es cierto que cuando le beneficia puede alegrar el día; pero cuando es al revés… ¡qué tensión! Aún así, Antonio intenta mantener la calma y centrarse en lo importante: ayudar al equipo.
A menudo se pregunta si se está perdiendo la magia del fútbol moderno. “Antes celebrabas un gol sin pensar si habría revisión”, recuerda nostálgico. Ahora esa esencia parece desvanecerse entre pantallas y decisiones arbitrales prolongadas.
A pesar de sentirse como un comodín dentro del campo —un rol versátil pero complejo— deja claro: “Si mi trabajo se valora, estoy dispuesto a jugar donde sea necesario”. Aunque últimamente ha perdido protagonismo y reconoce que “no es fácil” mantenerse motivado sin minutos, sigue siendo optimista por el bienestar del equipo.
Con una renovación reciente hasta 2027 detrás de él y anhelos por delante, Antonio observa qué le trae el futuro: “Estoy abierto a cualquier decisión del club”. Sabe bien que las cosas pueden cambiar rápido en este deporte tan impredecible.
El amor por su familia y sus raíces lo mantienen firme durante estos momentos difíciles. Como buen mallorquinista sabe valorar cada triunfo del equipo, aunque no siempre esté él directamente involucrado. Al final del día, lo más importante es seguir adelante juntos.