Hoy, el Mallorca B ha tenido que enfrentar una de las realidades más duras del fútbol: el descenso. En un partido que se jugó en Son Bibiloni, nuestro filial no pudo con el Sant Andreu, cayendo 1-3 ante un rival que lucha por ascender y que mostró su garra desde el primer minuto. Este resultado deja a los mallorquinistas en una situación complicada, ya que quedan seis jornadas por disputar.
Una temporada para olvidar
Desde el comienzo del encuentro, se notó la presión sobre los jugadores. Aunque el Sant Andreu dominó gran parte de la primera mitad, sus oportunidades no se concretaron. Pero como siempre en el fútbol, todo puede cambiar en un instante. A los pocos minutos de comenzar la segunda parte, un penalti a favor del equipo visitante les dio ventaja (Torices, m.48). Sin embargo, nuestra afición aún tuvo razones para ilusionarse cuando Mascaró empató poco después con un golazo (1-1, m.55).
Pese a ese destello de esperanza, la respuesta del Sant Andreu fue inmediata y contundente. Con una velocidad impresionante, volvieron a adelantarse en el marcador (Serrano, m.59), dejando al Mallorca B luchando contra la corriente. Aunque intentamos mantener la cabeza alta y jugar con honor hasta el final, la realidad nos golpeó nuevamente con otro gol (Lucas Viña, m.70) que selló nuestro destino.
Este descenso es más que un simple resultado; es un reflejo de lo que ha sido esta temporada para nosotros: desilusiones y una lucha constante por salir adelante ante adversidades incesantes. La afición merece mucho más y hoy sentimos cómo este golpe nos duele a todos.