Este domingo, en Son Bibiloni, el Mallorca B tiene un reto monumental: certificar su descenso a Tercera RFEF si no logra vencer al Sant Andreu, un equipo que viene fuerte y que actualmente ocupa el segundo lugar de su grupo. La cita está marcada para las 12:00 horas, y todos los ojos estarán puestos en cómo los pupilos de Gustavo Siviero se enfrentan a esta presión.
Una temporada para olvidar
Apenas ha pasado un año desde que el filial bermellón llegó a la Segunda RFEF, pero parece que se les han esfumado las esperanzas. Si no ganan hoy, su despedida será matemática. Desde aquella primera victoria de la temporada contra el mismo Sant Andreu en la jornada 11 –un momento que todos recordamos con cariño gracias al gol de Jan Salas–, las cosas han ido cuesta abajo. Solo han conseguido una victoria más desde entonces y su récord actual es desolador: seis empates y 19 derrotas, acumulando solo 12 puntos en 27 partidos.
La salvación se siente lejana; están a 19 puntos del Olot y con solo 21 por jugarse. Así que, para mantener alguna esperanza viva, tendrían que ganar todos sus partidos restantes y esperar que otros equipos fallaran estrepitosamente. En Son Bibiloni ya se habla más de cuándo será el descenso que de cómo evitarlo. El partido de mañana podría ser el último clavo en su ataúd si no logran llevarse los tres puntos.
Si ganan, aunque sea por poco margen, quizás puedan extender esta agonía una semana más; pero si pierden o empatan… Bueno, eso significaría vivir con la cruel realidad de saber que cada vez están más cerca del abismo.