La polémica está servida. Manuel Fernández ha alzado la voz para compartir su opinión sobre la participación de Pablo Maffeo en la Kings League, un movimiento que ha dejado a más de uno con el corazón en un puño. Para quienes seguimos al RCD Mallorca, es difícil entender cómo el club da luz verde a que uno de sus jugadores esté metido en este sarao ajeno, donde los riesgos son palpables y las intenciones parecen bastante claras.
Un precedente peligroso
Desde que Piqué lanzó la bomba anunciando que habría futbolistas en activo participando en su proyecto, ya se sabía que Maffeo sería uno de ellos. Lo más sorprendente es que el club no solo lo permite, sino que lo respalda. Y aquí es donde muchos nos rasgamos las vestiduras: ¿es ético permitirle a un jugador que está bajo contrato participar en un espectáculo privado cuando podría lesionarse? Para los puristas del fútbol, esto es una auténtica aberración.
Maffeo podría entrar a lanzar un penalti o estar presente durante unos minutos, pero conocemos su afán por llamar la atención; yo no estaría tan tranquilo con eso. Lo inquietante es que ni el entrenador ni el director deportivo han levantado la voz contra esta locura. Antes, había una normativa interna clara sobre actividades peligrosas y ahora parece que todo se olvida si hay ‘likes’ de por medio.
Ciertamente, las posibilidades de lesión son mínimas… pero ¿y si pasa algo? El club ha decidido arriesgarse por visibilidad —o lo que antes llamábamos publicidad—. La presencia de Maffeo será vista por millones en redes sociales y eso parece ser suficiente razón para ponerlo al borde del abismo. Todo sea por los likes.