La historia del Real Mallorca en Primera División se viste de gala gracias a Jagoba Arrasate. En esta temporada, donde la permanencia ya es un hecho y la ilusión vuela alto, los 40 puntos que acumulan los bermellones tras la jornada 28 son dignos de celebrar. Este registro no es solo un número; es la quinta mejor marca en la historia del club a estas alturas del campeonato. Tras vencer al Espanyol, Muriqi y compañía han logrado algo que muchos creían imposible.
La herencia de los grandes
Nadie, ni el más optimista entre nosotros, se atrevió a pensar que el Mallorca estaría salvado tan pronto. Este cambio en el banquillo trajo consigo un nuevo estilo de juego y algunas incorporaciones que olfateaban más a improvisación que a planificación. Pero todos esos miedos se desvanecieron como por arte de magia. A pesar de un bajón inicial, típico en cualquier equipo durante una larga temporada, se encontraron con el momento perfecto para reaccionar.
Y ahora, con el objetivo prácticamente alcanzado, ¿qué palabra resuena en los vestuarios? Europa. El sueño europeo ha estado ahí antes y con números similares se ha logrado. Recordemos cómo Héctor Cúper llevó al equipo hacia nuevas alturas en su época dorada: ¡43 puntos a estas alturas! Terminó esa temporada con una plaza para la Recopa y dejó una huella imborrable en la memoria mallorquinista.
A lo largo de los años hemos visto cómo otros entrenadores como Luis Aragonés o Gregorio Manzano también hicieron historia llevando al club a competir entre los grandes del continente. Y ahora es el turno de Arrasate, quien si bien tiene menos puntos que sus predecesores en esta misma fase del campeonato, ocupa una posición privilegiada y está solo a cinco unidades de las plazas europeas.
No hay duda: sueños europeos están al alcance. Con diez jornadas por delante y este buen sabor de boca tras cada victoria, los aficionados tienen motivos más que suficientes para ilusionarse con lo que está por venir.