En la vida del fútbol, hay momentos que marcan el camino, y el reciente partido entre el Real Mallorca y el Espanyol fue uno de esos. Tras una lucha intensa, el equipo de Arrasate logró alcanzar los ansiados 40 puntos, asegurando así su permanencia en la Primera División por otro año más. ¡Y vaya si ha costado! Sin embargo, lo logrado es motivo de celebración, aunque aún nos queda esa asignatura pendiente: mantener la portería a cero.
Caminando hacia nuevos horizontes
Ayer en Son Moix, el Mallorca salió decidido desde el primer minuto. Era un partido lleno de tensión, donde incluso los penaltis se convirtieron en protagonistas. La victoria no fue fácil; estuvo marcada por momentos de incertidumbre y una actuación brillante del portero del Espanyol, Joan García. Y cómo olvidar ese último instante en que Muriqi, quien había tenido una tarde complicada con un gol en propia puerta y un penalti fallado, se redimió anotando el tanto decisivo en el descuento.
A pesar del marcador adverso durante gran parte del encuentro, nuestro equipo nunca perdió la compostura. Jagoba Arrasate tomó decisiones tácticas que dieron resultado: con Morlanes y Samu creando juego en medio campo y Darder ofreciendo magia por las bandas. Asano brilló como un faro en este caos futbolístico al aprovechar las oportunidades brindadas por su compañero.
Lo cierto es que esta victoria abre un abanico de posibilidades para nosotros. El sueño europeo no está tan lejos; incluso los octavos clasificados pueden soñar con algo grande este año. Pero debemos recordar que cada punto cuenta y que no siempre tendremos la ayuda del VAR a nuestro favor.
Así que celebremos hoy esta victoria, pero mantengamos los pies en la tierra porque lo mejor está por venir.