En el último encuentro entre el RCD Mallorca y el RCD Espanyol, el ambiente no fue precisamente electrizante. Aunque ya hemos comentado hasta la saciedad sobre el VAR, es hora de centrarnos en lo que realmente importa: el fútbol. En un deporte donde dos equipos luchan por hacer valer su juego, ayer en Son Moix hubo más sombras que luces. Las ocasiones brillantes se contaron con los dedos de una mano. Desde las jugadas tímidas de Dani Rodríguez y Asano en la primera mitad hasta una segunda parte donde la ofensiva del Espanyol pareció ausente.
Un partido lleno de sorpresas y decepciones
Lo curioso del asunto llegó cuando, ya casi al final, los catalanes lograron marcar gracias a un autogol de Muriqi, lo que dejó a todos sorprendidos. Sin embargo, la mejor jugada del partido vino de la mano del japonés Asano, quien tras una gran anticipación aprovechó un centro preciso de Sergi Darder para anotar un golazo que hizo estallar a los aficionados locales. Al final del día, nos quedamos con un equipo que falló dos penales y otro que apenas logró chutar entre los tres palos.
A pesar de todo, esta victoria es crucial para el Mallorca. Jagoba Arrasate había mencionado anteriormente la importancia de alcanzar los cuarenta puntos para asegurar prácticamente la permanencia en Primera División. Así que aunque haya sido un espectáculo mediocre lleno de nervios e imprecisiones, lo esencial es sumar esos tres puntos cuando muchos pensaban que solo se conseguiría un empate más.
Y qué decir del VAR… como siempre, se ha convertido en una fuente inagotable de confusión y polémica. ¿Es necesario seguir hablando de esto? La respuesta parece clara: sí. Este lío sigue siendo uno de los temas centrales en cada partido y ayer no fue la excepción.