El fútbol siempre nos ha unido, y ahora más que nunca, el Real Mallorca necesita a su gente. Este sábado, cuando el reloj marque la hora del encuentro contra el Espanyol, Alfonso Díaz, CEO de Negocio del club, hace un llamado sincero: quiere ver a al menos 21.000 abonados animando desde las gradas de Son Moix.
«Vamos a ponernos todos a trabajar para lograr una gran entrada», comentó con entusiasmo durante la inauguración de la renovada tienda del club en Cort. En estos momentos cruciales de la temporada, donde las aspiraciones europeas empiezan a tomar forma, cada grito de ánimo cuenta. La permanencia parece estar casi sellada, pero eso no es excusa para relajarse; los cinco partidos restantes son clave para cerrar esta etapa con fuerza.
Aspiraciones y Ambiciones
Díaz también fue claro al expresar que necesitamos el apoyo incondicional de nuestros aficionados: «Venimos de una media de asistencia de 20.000 personas por partido. Aunque hemos tenido altibajos, estamos enfocados en llenar el estadio y sentir ese calor que solo nuestra afición puede aportar».
Por su parte, Jagoba Arrasate, técnico del equipo, se mostró igualmente convencido de que este es un momento importante: «Es un buen horario y necesitamos que todos estén ahí. Si ganamos este partido nos colocaremos con 40 puntos y eso sería un subidón tremendo». Pero como buen estratega, prefiere centrarse en lo inmediato antes de soñar con metas más altas.
Así que este sábado la cita es clara: Son Moix, pasión desbordante y el deseo colectivo de empujar al equipo hacia adelante. Con cada aplauso y cada canto desde las gradas se alimenta una historia que todos queremos seguir escribiendo juntos.