El fútbol tiene sus altibajos, y a veces esos giros son inesperados. Hoy hablamos de Cyle Larin, el delantero canadiense que parece haberse esfumado del mapa del Real Mallorca. Desde su llegada a la isla hace año y medio, ha sido un tema recurrente entre los aficionados: ¿qué le está pasando? En febrero, apenas logró acumular 49 minutos en el terreno de juego, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si realmente cuenta para el entrenador Jagoba Arrasate.
Una situación complicada
Larin fue titular por última vez el 2 de febrero y desde entonces ha visto cómo su participación se ha reducido drásticamente. Con Muriqi brillando como único delantero en un sistema que apuesta por extremos, el canadiense se encuentra atrapado en una encrucijada. A pesar de haber sido uno de los fichajes más caros en la historia del club junto a Muriqi y Darder, su rendimiento no está a la altura de lo esperado. Es frustrante ver cómo un jugador con tanto potencial pasa desapercibido.
En su último partido contra Las Palmas, Larin saltó al campo con un marcador favorable de tres a uno. La afición esperaba que aprovechara los espacios dejados por el rival, pero lo único que mostró fue una actitud pasiva que irritó profundamente a los seguidores. Y es que no es fácil ver cómo alguien con su talento se queda atrás mientras otros luchan por brillar.
Afrontamos ahora unas doce jornadas cruciales para él; cada partido será una oportunidad para intentar revertir esta situación desesperante. Pero la realidad es dura: si las cosas no cambian pronto, podría ser uno de los sacrificios necesarios para abrirle paso a nuevos talentos en la plantilla este verano.