En la fría tarde del pasado domingo, el Mallorca B se enfrentó a la SD Ibiza en un derbi que prometía emociones y, aunque hubo momentos de esperanza, terminó con una nueva derrota para el filial. A tan solo ocho minutos de iniciar el encuentro, Mario Riquelme se encargó de poner el 1-0 en el marcador con un cabezazo certero que dejó claro que los locales no venían a jugar a la ruleta. Fue un golpe temprano que puso las cosas difíciles.
Un partido complicado
A pesar de que el Mallorca B mostró destellos de buen juego, intentando hacerse con la posesión y crear peligro en campo rival, su defensa volvió a fallar en momentos críticos. Un mal rechace permitió a Riquelme marcar su segundo gol antes del minuto 20 y dejar al equipo visitante con una montaña aún más alta que escalar (2-0).
Con el descenso acechando como una sombra amenazante, el equipo dirigido por Gustavo Siviero no se rindió y continuó luchando por cada balón. En un momento de lucidez, Pons logró marcar para reducir distancias antes del descanso (2-1), dando algo de aire al Mallorca B.
La segunda mitad siguió la misma tónica: los ibicencos defendiendo bien y esperando alguna oportunidad al contraataque mientras los visitantes intentaban asediar su área. Hubo algunas jugadas peligrosas, pero nada que pudiera alterar el resultado final. La SD Ibiza salió respirando un poco más tranquila tras este partido crucial en su lucha por la permanencia.
Una vez más, queda claro que el Mallorca B necesita aprender rápido y ajustarse si quiere salir del pozo. La afición espera ver cambios; porque si esto sigue así, parece que las esperanzas van a tener que esperar aún un poco más.